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La rama bauhinia artificial recrea la flor del árbol orquídea: cinco pétalos blancos, garganta verde limón y estambres curvados sobre un tallo leñoso de 113 cm. Pensada para jarrones altos de suelo o consolas, aporta altura y ligereza sin necesidad de agua ni luz. Una pieza que decora todo el año y no pierde color.
| Dimensiones | 113 cm |
|---|---|
| Tipo de flor | Bauhinia (árbol orquídea / pata de vaca) |
| Material | Flor tejido tipo seda, acabado mate. Tallo de plástico con alma de alambre, acabado madera. |
| Color | Blanco con centro verde limón |
| Altura | 113 cm |
| Número de flores | 6 grupos florales + 2 brotes |
| Estilo | Mediterráneo, natural, minimalista |
2 disponibles
La rama bauhinia artificial reproduce la floración del árbol orquídea, esa flor blanca que cubre las aceras del Levante cada primavera. Mide 113 cm de alto y se abre en varios brazos leñosos que sostienen seis grupos florales escalonados. Cada flor despliega cinco pétalos blancos con la garganta teñida de verde limón y estambres largos, finos y curvados hacia fuera. Es una pieza que funciona sola, sin acompañamiento, dentro de un jarrón alto.
Los pétalos tienen un acabado en tejido mate, con nervaduras marcadas y bordes ligeramente ondulados. Ese relieve evita el brillo plástico que delata a las flores artificiales baratas. El centro verde limón aporta el contraste justo: el blanco no queda plano ni frío. Entre los grupos florales asoman dos brotes cerrados de color verde claro, ese guiño de flor a medio abrir que da naturalidad al conjunto.
El tallo imita madera real. Presenta nudos, cicatrices de corte y un tono marrón oscuro irregular, más claro en las puntas. La ramificación no sigue un patrón simétrico, que es exactamente lo que la hace creíble desde el otro lado del salón.
Con 113 cm, esta rama pide altura. Su sitio natural es un jarrón alto de suelo junto a un sofá, en una esquina vacía o flanqueando la entrada. También funciona sobre una cómoda o un aparador, siempre que el jarrón sume peso visual suficiente.
Dos o tres unidades en el mismo recipiente crean volumen sin recargar. En mesas de comedor conviene medir antes: a esta altura la rama corta la vista entre comensales, así que resérvala para consolas y rincones.
El blanco y el verde limón encajan con paletas neutras: crema, arena, terracota suave, verde oliva. Sobre pared clara, elige un jarrón de cerámica en tono tierra o gres mate para anclar el tallo oscuro. Sobre pared oscura, un jarrón blanco o transparente deja que la flor destaque.
Para un montaje más denso, combínala con ramas de follaje verde —olivo o eucalipto— que aporten masa en la base. La bauhinia queda arriba, ligera, y el verde sostiene la composición por debajo. Si prefieres un resultado minimalista, una sola rama en jarrón estrecho basta.
No necesita agua, luz ni trasplante. Un plumero suave o el aire frío de un secador retira el polvo en un minuto. Evita la exposición solar directa prolongada: el sol degrada cualquier tejido blanco con el tiempo y amarillea los pétalos.
El tallo admite un ligero moldeado para orientar los brazos hacia donde quieras. Hazlo poco a poco y desde la base, sin forzar la unión de las flores.
Una rama alta resuelve el regalo de estreno de casa o de cumpleaños cuando no conoces bien la decoración de quien lo recibe. El blanco no compite con nada. Y a diferencia de un ramo natural, sigue ahí en marzo del año que viene.



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