10,95 €
Rama de campánula blanca artificial con flores acampanadas en blanco crema y follaje verde oscuro de borde serrado. Su tallo largo y ramificado luce especialmente bien en jarrones de boca alta, solo o combinado con ramas verdes. Aporta un aire silvestre y sereno durante todo el año, sin agua ni mantenimiento.
| Dimensiones | 84 cm |
|---|---|
| Material | Tejido y plástico técnico |
| Color | Blanco crema con degradado verde en la base; follaje verde oscuro |
| Tipo de flor | Flor de campana (campánula) |
| Composición del tallo | Tallo único ramificado en dos brazos, con flores y capullos |
| Estilo | Silvestre, campestre, mediterráneo |
| Mantenimiento | Sin agua ni luz; plumero periódico y evitar sol directo |
12 disponibles
La campánula blanca artificial recrea una de las flores de campana más delicadas del jardín de temporada, con ese punto silvestre que suaviza cualquier rincón. Su tallo esbelto se ramifica en dos brazos y sostiene flores tubulares de boca ondulada. El color es un blanco crema cálido que se tiñe de verde tierno hacia la base. Entre ellas asoman capullos todavía cerrados, envueltos en cálices verdes rematados en pardo rojizo. El conjunto tiene el aire de una rama recién cortada.
Las corolas abren en cinco lóbulos ligeramente rizados, igual que ocurre en la planta viva. El pétalo tiene acabado mate y una nervadura fina que evita ese brillo plastificado tan delator. El follaje acompaña con hojas lanceoladas de borde serrado, verde oscuro y superficie satinada. Algunas rematan en tonos bronce, un detalle pequeño que aporta profundidad al conjunto.
El tallo, verde oliva y ligeramente nudoso, mantiene una línea limpia hasta la primera ramificación. Esa longitud es justo lo que necesitas cuando el jarrón es alto y estrecho: la flor cae hacia fuera y dibuja una curva natural. No hace falta rellenar el interior con verde de apoyo. En recipientes bajos, en cambio, pierde bastante gracia.
Datos técnicos pendientes de verificación con ficha de proveedor:
En un recibidor, tres tallos en un jarrón de cerámica cruda dan altura sin recargar el mueble. Sobre una mesa de comedor larga, repartidos en botellas de vidrio individuales, crean un centro ligero que no tapa la conversación. También aguanta sola: un único tallo junto a una lámpara de mesa ya cambia el carácter de una consola.
Para bodas y celebraciones resuelve un problema práctico. Montas el arreglo con días de antelación y llega intacto a la fecha, sin agua ni transporte refrigerado.
Evita mezclarla con flores de colores saturados. Su tono crema queda apagado al lado de un fucsia intenso o un naranja fuerte, y el efecto silvestre se pierde.
No necesita agua, ni luz, ni podas de temporada. Basta con pasar un plumero cada pocas semanas. Si el polvo se acumula dentro de las corolas, un secador en aire frío a media distancia lo resuelve en segundos.
Mantenla lejos de la luz solar directa prolongada. Es lo único que, con los años, termina apagando el color de cualquier flor textil de calidad.
Esta flor de campana blanca remite a las campanillas que trepaban por las tapias de los patios mediterráneos. Es una forma reconocible, nada exótica, que funciona igual de bien en una casa de pueblo rehabilitada que en un piso de líneas rectas. Ahí está su valor decorativo: no impone estilo, se adapta al que ya tienes.
Una rama alta de flor blanca artificial cubre el hueco decorativo que la flor natural solo llena una semana al mes. Aquí la composición se mantiene igual en enero y en agosto, sin sustituciones ni goteos sobre el mueble. Para quien decora un espacio que se ve a diario, esa constancia vale más que la novedad de un ramo fresco.




Suscríbete a la lista de correo para recibir actualizaciones sobre novedades, ofertas especiales información sobre descuentos.
A partir de 100 €
100% Securizado
Devoluciones 14 días