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Una gerbera artificial crema de tallo único, con pétalos flecados en marfil cálido y corazón verde granulado. Es la flor que aporta volumen a un interior de tonos neutros sin introducir un color nuevo, y se mantiene igual todo el año sin agua ni cuidados. Bonita sola en un jarrón estrecho o agrupada en trío.
| Dimensiones | 43 cm |
|---|---|
| Material | Tejido tipo seda sobre estructura de alambre |
| Color | Crema (blanco roto cálido, con matiz melocotón en la base del pétalo) |
| Altura total | 43cm |
| Formato | Tallo individual |
| Estilo | Mediterráneo · Contemporáneo |
| Uso recomendado | Interior |
| Mantenimiento | Sin agua. Limpieza en seco con plumero o paño |
9 disponibles
Los tonos neutros no compiten con nada, y ahí está el valor de esta gerbera artificial crema. Un tallo único, una flor grande de pétalos flecados en marfil cálido y un corazón verde oscuro que le da profundidad. Encaja en un salón claro sin llamar la atención y sin desaparecer.
Si tu casa se mueve entre blancos, lino y madera, el problema habitual con las flores es el contraste. Una flor de color fuerte rompe la paleta y una flor blanca pura se pierde contra la pared.
El crema resuelve las dos cosas. Aporta volumen y textura sin introducir un color nuevo en la habitación, y mantiene una diferencia visible sobre superficies blancas.
Conviene saberlo antes de pedirla. Muchas búsquedas de gerbera blanca artificial acaban en flores como esta, que en realidad son de un blanco roto cálido.
Aquí los pétalos tienen un fondo marfil con un matiz melocotón muy tenue en la base. Junto a un mantel blanco óptico se nota la diferencia. Si necesitas blanco puro, esta no es la pieza.
La flor monta varias capas de pétalos largos y estrechos, rematados en un flecado irregular. Ese borde deshilachado es lo que imita a la gerbera fresca cuando ya lleva un par de días abierta.
El centro es un botón verde granulado, rodeado de una corona de estambres diminutos en amarillo. Ese contraste es el que sostiene el realismo del conjunto.
El tallo es verde, de acabado mate y ligeramente flexible. Lo curvas con las manos para orientar la flor, o lo recortas si el jarrón te pide menos altura.
Pétalos en tejido tipo seda sobre estructura de alambre, con tallo forrado. [Confirmar con datos reales] para altura total, diámetro de la flor y composición exacta.
Un plumero cada dos semanas basta. Nada de agua, nada de productos de limpieza.
El tono claro tiene una ventaja frente a los colores saturados: no se ve el desvaído. Una flor naranja o roja pierde intensidad con los años y se nota, mientras que un crema envejece de forma mucho más discreta.
Aun así, evita la luz solar directa y prolongada. Uso recomendado en interior.
En sitios donde una flor fresca no llegaría al fin de semana. Un baño sin ventana, un recibidor sin luz natural o una segunda residencia que abres cada quince días.
También en decoración de eventos con paleta neutra. Bodas, comuniones y bautizos donde el crema hace de base y el color lo pones con otro elemento.
La ventaja logística no es menor. Montas los centros de mesa con semanas de antelación, los guardas en una caja y no dependes de la floristería el día antes.
Y en oficinas, recepciones o consultas, donde nadie va a acordarse de cambiar el agua. La flor sigue igual en marzo que en noviembre.
Y como detalle de regalo suelto, envuelta sola. Una gerbera artificial crema dice lo justo, sin el compromiso de un ramo grande ni la caducidad de la flor cortada.



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