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La lámpara sobremesa cerámica Halifax tiene una base de gres arenado en tono crema y una pantalla cilíndrica de tejido blanco roto. Mide 32 cm de diámetro por 47 cm de alto, con casquillo E27, cable de 150 cm e interruptor de paso. Ilumina el recibidor, el dormitorio o el aparador con una luz suave y decora también apagada.
| Dimensiones | 32 × 32 × 47 cm |
|---|---|
| Material base | Cerámica / gres esmaltado, acabado arenado |
| Material pantalla | Tejido, tono blanco roto |
| Color | Crema arenado con motas ocre |
| Dimensiones | 32 cm diámetro 47 cm altura |
| Bombilla | No incluida |
| Casquillo | E27 |
| Longitud del cable | 150 cm |
| Interruptor | De paso, en cable |
| Estilo | Mediterráneo, rústico contemporáneo, wabi-sabi |
| Uso recomendado | Interior |
2 disponibles
La lámpara sobremesa cerámica Halifax combina una base de gres panzudo con una pantalla cilíndrica de tejido blanco roto. Mide 32 cm de diámetro y 47 cm de altura total, una proporción pensada para consolas, aparadores y mesitas de noche. La cerámica tiene un acabado arenado en tono crema, con poros abiertos y motas ocre que recuerdan a la piedra caliza de la costa. Es una pieza que ilumina y, apagada, sigue funcionando como objeto decorativo.
La forma recupera el perfil de las tinajas tradicionales: hombro ancho, cuerpo redondeado y base recogida. El esmalte no cubre por completo la superficie, así que la luz rasante saca el relieve del poro y crea sombras diminutas. Ese detalle marca la diferencia frente a las bases lisas de resina.
El cuello superior lleva un remate liso en el mismo tono, que hace de transición hacia el portalámparas metálico. Cada pieza presenta pequeñas variaciones de tono y textura propias del proceso cerámico.
La pantalla en tejido blanco roto difunde la luz sin recortarla. El diámetro de 32 cm supera al de la base. La luz cae en un círculo amplio sobre la superficie y sube hacia el techo por la abertura superior. Con una bombilla de tono cálido obtienes una luz de acompañamiento, no de trabajo: suficiente para leer un rato, ideal para dejar encendida al atardecer.
En un recibidor, sobre una consola de madera clara, resuelve el punto de luz de bienvenida sin necesidad de obra. En el dormitorio funciona como lámpara de mesita, siempre que la mesita supere los 35 cm de fondo. También encaja en el extremo de un aparador de salón, formando pareja con otra igual si buscas simetría.
Con 47 cm de alto, calcula que la parte baja de la pantalla quede por debajo de la línea de los ojos cuando estás sentado. Así evitas ver la bombilla directamente.
El crema arenado se lleva bien con madera clara, lino, ratán y cerámica en tonos tierra. Sobre pared beige o encalada, la lámpara se integra y aporta textura. Sobre pared oscura o verde bosque, gana protagonismo y actúa como punto de luz visual.
Acompáñala con una rama alta a un lado, un cuenco bajo y algo con volumen: la regla de las alturas desiguales evita el efecto escaparate. Evita mezclarla con metales muy brillantes; el dorado envejecido y el latón mate le sientan mejor.
Pasa un paño seco o ligeramente húmedo por la cerámica y evita los limpiadores abrasivos, que dañan el poro. La pantalla textil se limpia con un cepillo suave o el accesorio de tapicería del aspirador. Desconecta siempre antes de cambiar la bombilla.
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