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Este ramo silvestre artificial combina flores pompón blancas, ramitas con pequeñas flores tubulares, hojas de eucalipto y follaje fino en un único bush de 37 cm. El resultado es ese look de flores recién cogidas del campo que tan bien funciona en decoración natural y nórdica. Sin agua, sin mantenimiento.
| Dimensiones | 37 cm |
|---|---|
| Material | Tela y plástico sobre estructura de alambre |
| Color | Blanco / verde natural |
| Altura | 37 cm |
| Formato | Bush (tallos unidos en base única) |
| Estilo | Silvestre, nórdico, natural |
| Uso recomendado | Interior |
| Mantenimiento | Sacudir suavemente o limpiar con paño seco |
12 disponibles
Hay una estética floral que nunca cansa: la del ramo recogido a mano, con mezcla de texturas, flores pequeñas y mucho verde. Este ramo silvestre artificial lo reproduce con una composición cuidada de distintos elementos que juntos dan un resultado muy orgánico y natural.
El bush mide 37 cm de altura y agrupa varios tipos de tallo en una sola base. Encontrarás flores pompón de tono blanco crema, pequeñas flores tubulares blancas sobre ramitas finas, hojas de eucalipto redondeadas en verde oscuro, follaje tipo esparraguera y botones en distintas fases de apertura. Es esa variedad de texturas y escalas lo que hace que el conjunto no parezca artificial a primera vista.
La estructura en bush —todos los tallos unidos en la base— lo hace muy fácil de colocar. No necesitas componer nada: lo introduces en un jarrón o florero y ya tiene forma. Los tallos son flexibles, por lo que puedes abrir ligeramente las ramas para darle más volumen si lo necesitas.
El tono dominante es blanco con matices verde-crema en las flores más cerradas, combinado con el verde oscuro del follaje. Una paleta muy versátil que encaja con interiores nórdicos, mediterráneos y rústicos por igual.
El formato compacto de 37 cm lo hace ideal para superficies donde un tallo largo quedaría desproporcionado: mesitas de noche, estanterías, aparadores o el centro de una mesa de comedor en un jarrón bajo y ancho.
Puedes usarlo solo —ya tiene suficiente densidad para llenar un florero pequeño— o combinarlo con tallos más altos para crear altura en una composición mayor. Queda especialmente bien junto a ramas de eucalipto sueltas o tallos de gypsophila artificial para reforzar ese aire silvestre.
Al ser artificial, no necesita ningún cuidado especial. Mantiene el color y la forma independientemente de la luz o la temperatura. Para limpiarlo, basta con un sacudido suave o un paño seco. Sin temporadas, sin marchitarse.
Si buscas ese toque de naturaleza en casa con cero mantenimiento, este ramo silvestre artificial es una opción directa, versátil y con mucho carácter.





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