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Figura marinero madera tallada y pintada a mano, con acabado envejecido que deja ver la veta. Se sostiene de pie sin peana y mide 15 cm de ancho por 18 cm de alto. El surtido incluye tres personajes distintos: pescador, capitán y pirata. Recibirás uno según disponibilidad.
| Dimensiones | 5 × 15 × 18 cm |
|---|---|
| Material | Madera tallada y pintada a mano |
| Color | Multicolor (surtido: azul marino, blanco, ocre, rojo teja y negro — modelo asignado por disponibilidad, no elegible en el pedido) |
| Modelo | Surtido de 3 diseños: pescador, capitán y pirata |
| Dimensiones | 15 cm de ancho × 18 cm de alto |
| Acabado | Envejecido, veta vista, parte trasera lisa sin pintar |
| Estilo | Marinero / mediterráneo / costero |
| Uso recomendado | Interior |
| Mantenimiento | Paño seco o ligeramente húmedo; sin alcohol; evitar sol directo |
2 disponibles
Esta figura marinero madera recupera el oficio de los talleres costeros, donde cada pieza salía distinta de la anterior. El perfil recortado en arco, con las dos piernas separadas y las botas negras, deja que se sostenga de pie sobre cualquier superficie plana. No necesita peana ni soporte. Mide 15 cm de ancho por 18 cm de alto.
El surtido reúne tres personajes distintos con la misma silueta. Recibirás uno de ellos según disponibilidad, sin posibilidad de elegir modelo en el pedido.
El pescador viste chubasquero ocre sobre camiseta de rayas azules y sostiene un pez entre las manos. El capitán lleva gorra blanca, jersey de rayas azul marino y un pequeño velero de vela roja. El pirata aparece con pañuelo rojo, parche en el ojo, camiseta de rayas rojas y chaqueta negra.
Los tres comparten la barba blanca y el mismo tratamiento de pintura. Juntos forman una escena de puerto; por separado, cada uno funciona como pieza autónoma.
El tallado mantiene el volumen en los brazos y en la cabeza, de modo que la figura se lee bien desde varios ángulos. La parte trasera queda lisa y sin pintar, un detalle que delata el origen artesanal de la pieza.
Cada personaje sostiene su propio atributo: el pez recién sacado del agua, el velero de juguete, la captura vigilada por una gaviota. Son guiños al oficio del mar, contados con humor y sin caer en el souvenir literal.
La pintura se aplica dejando que la veta asome en los bordes y en las zonas de más roce. Ese desgaste no es un defecto: forma parte del acabado y aporta el aspecto de objeto rescatado de un muelle. Las pequeñas irregularidades del tallado y las variaciones de tono entre unidades confirman el trabajo manual.
Los colores dominantes son azul marino, blanco roto, ocre, rojo teja y negro. Encajan con las paletas mediterráneas y costeras sin robar protagonismo al resto de la estancia.
Funciona en una balda de libros, en la repisa del baño, en el alféizar de una ventana o sobre la mesa del recibidor. Su altura contenida la hace apta para rincones donde una pieza grande resultaría invasiva. En una habitación infantil introduce el tema marinero con un registro más adulto que el de un juguete.
También encaja en espacios comerciales de temática costera: una pescadería, un chiringuito, la recepción de un apartamento turístico frente al mar. En estos casos suma ambiente sin ocupar superficie útil ni requerir instalación.
Reúne la pieza con un jarrón de cerámica blanca y ramas secas sobre madera clara. Añade cuerda de yute, conchas o un farol metálico si buscas reforzar el ambiente de puerto. Colócala entre libros de tapa dura, como contrapunto de altura en una estantería. Un textil de rayas azules debajo repite el motivo del jersey del capitán y cierra la escena.
Si consigues los tres personajes, alinéalos a distintas alturas y con separaciones desiguales. La simetría perfecta resta naturalidad a este tipo de conjuntos.
Pasa un paño seco o ligeramente húmedo cuando acumule polvo. Evita los limpiadores con alcohol, porque atacan la capa de pintura. Mantén la pieza lejos de la exposición solar directa prolongada, que apaga los tonos con el tiempo. Se trata de un artículo de interior: la humedad continuada del exterior levantaría el acabado.
Un golpe fuerte puede saltar una esquina de pintura, así que reserva un sitio estable y alejado del borde de la balda.
Encaja con quien tiene casa en la costa, navega, pesca o simplemente colecciona piezas de oficio. Es un detalle asequible, fácil de envolver y poco frecuente en las tiendas de regalo habituales.
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